El kinhin o meditar caminando

El kinhin, o kin-hin, es una práctica zen de meditación en la que la acción principal es la de caminar. Por lo general, se lleva a cabo como complemento de la meditación tradicional, la cual se hace estando sentado en posición de flor de loto.

La palabra kinhin, de origen japonés, está compuesta por dos raíces lingüísticas. La primera es “kanji”, que significa ‘pasar a través de’ o ‘atravesar un hilo el telar’. Esta raíz, a su vez, tiene el significado secundario de “sutra” o ‘discurso dado por Buda’. La segunda raíz es “hin” o caminar. Una traducción más o menos literal del término vendría a ser algo como “sutra caminado” o ‘caminar las enseñanzas’.

Así pues, el kinhin se considera una técnica de meditación en la que caminar es fundamental. Se le define como un ‘caminar consciente’. No solo en el zen, sino también en otros ámbitos, como la filosofía, se ha asociado el caminar con el conocimiento. Ejemplo de ello es la famosa escuela “peripatética” de la que también hablaremos más adelante.

La práctica del kinhin

Como suele suceder con las prácticas zen, el kinhin se debe llevar a cabo de una forma muy particular. No es solo caminar por caminar, sino que para hacerlo es necesario seguir un conjunto de parámetros establecidos.

La forma típica de hacer kinhin implica que, por cada 50 minutos de meditación en posición de loto, se harán 10 minutos de caminata o kinhin. La idea, entonces, es sentarse y andar, de forma sucesiva.

Según la tradición, hay escritos en los que se señala que Buda meditaba de esa manera. Le gustaba avanzar lentamente por el bosque después de haberse sentado a meditar, y sin dejar de meditar. Se dice que el andar es el puente que une la quietud de la meditación y el movimiento del mundo.

Las características del kinhin

Para que el kinhin permita la meditación es necesario que se convierta en una especie de punto medio entre el estar de pie y la caminata propiamente dicha. Lo acostumbrado es que cada paso se dé con lentitud y que coincida con el ritmo de la respiración. Se camina según lo indique la inspiración y la expiración.

Los maestros zen dicen que lo ideal es hacer una respiración por cada medio paso. Al comenzar la marcha se pone primero el pie derecho y luego el izquierdo. El recorrido se hace de ida y vuelta siguiendo la dirección de las manecillas del reloj. De este modo, quien practica kinhin debe iniciar la marcha avanzando en línea recta. Lo habitual es que se den unos 20 o 30 pasos, para luego retornar. Al momento de regresar se debe hacer girando por la derecha, hasta volver al punto de partida.

Publicado en LA MENTE ES MARAVILLOSA

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