Pensamiento dicotómico: qué es, efectos y características distintivas

¿Qué es el pensamiento dicotómico?

El pensamiento dicotómico, también conocido como pensamiento polarizado, es aquella forma de pensar en la que solo se contemplan dos alternativas que son totalmente opuestas y excluyentes entre sí. Habitualmente se conoce también como pensar en todo o nada, en blanco o negro.

Como anticipábamos en la introducción, esta es una forma de pensar muy habitual en determinadas personas, pero no por ello es lógica, o al menos no siempre. Y es que, salvo circunstancias muy concretas, son escasas las ocasiones en las que las posibilidades son realmente dos y además diferenciadas de una manera tan radical.

Por lo tanto, podríamos decir, al hablar sobre el pensamiento dicotómico, que estamos ante una forma de ver la realidad que presenta una distorsión. Esto no implica necesariamente sufrir de ninguna patología, pues es un fenómeno que todas las personas han experimentado en alguna ocasión, pero algunas lo harán con mayor frecuencia que otras.

Los sujetos que tienen a caer en esta forma de ver el mundo suelen tener una característica en común: una forma de ser autoritaria. Esta personalidad les confiere una visión del mundo categórica, que es lo que da forma a su pensamiento dicotómico. Es decir, suelen contemplar únicamente dos alternativas a la hora de realizar planteamientos: o todo o nada.

Pero, como hemos dicho, no son muchas las situaciones en las que la decisión es entre la opción A y la opción B. Generalmente, la vida nos ofrece toda una gama de matices que estas personas, sencillamente, no contemplan. El pensamiento dicotómico sería una forma de simplificar la realidad hasta el extremo, reduciendo todas las alternativas a solo dos, que además suelen ser extremas.

Consecuencias del pensamiento dicotómico

Obviamente, el uso del pensamiento dicotómico tiene una serie de consecuencias. La propia simplificación de la realidad ya es una de ellas, pues la persona que utiliza este tipo de pensamiento está obviando todo un abanico de posibilidades de pensamiento y de acción que le están limitando en su proceder, pues solo contempla dos posibles opciones, aunque existan muchas más.

Otro de los problemas del pensamiento polarizado es que se puede tender a caer en diferentes sesgos, pues la persona opta por un modo de razonar más sencillo, que implica un menor uso de recursos (de ahí la simplificación de la realidad que veíamos). Al valerse de esos sesgos de pensamiento, el sujeto obvia una información que puede ser muy valiosa.

De hecho, el pensamiento dicotómico ha sido calificado por personalidades de la psicología de la talla de Aaron Beck, como una forma de razonar de tipo inmadura y primitiva. Beck ve implicaciones negativas en estos procesos de pensamiento, pues considera que estos sujetos tienen problemas para identificar las diferentes dimensiones de la realidad que están considerando.

Igualmente, Aaron Beck apunta que los individuos que tienden a valerse del pensamiento dicotómico no suelen replantearse sus afirmaciones, por lo que, aún cuando están equivocados, es complicado que den su brazo a torcer, variando su planteamiento. Por el contrario, se mantendrán firmes en su posición categórica.

Otros autores, como el psicólogo japonés, Atsushi Oshio, van más allá de la personalidad autoritaria de la que hablábamos, y plantea a través de sus estudios que los sujetos que suelen razonar mediante un pensamiento dicotómico, suelen puntuar alto en las escalas de narcisismo pero a la vez muestran un bajo índice de autoestima.

No solo eso. Otras características de la personalidad de estas personas serían la necesidad de tener el control, una búsqueda del perfeccionismo y una baja tolerancia a las situaciones de ambigüedad. También son radicales en su pensamiento, rechazando las opciones contrarias a las de su preferencia, pues únicamente contemplan su opción y la opuesta, sin posibilidades intermedias.

Pero además, un abuso del pensamiento dicotómico puede afectar al estado de ánimo del sujeto, pues moverse constantemente en absolutos puede generar frustración al no lograr imponer siempre su criterio y considerar que ello conlleva tener que sufrir inevitablemente la opción totalmente opuesta. El daño en el estado de ánimo podría acarrear incluso sintomatología depresiva.

Esta forma de ver la vida puede tener consecuencias también para el establecimiento de unas relaciones sociales adecuadas, pues igualmente, estas pueden verse deterioradas si la persona tiende a moverse en extremos y a tratar de que se valide únicamente la alternativa que propone, en contraposición a la otra, que representaría todo lo que no quiere.

Evidentemente, es una forma de razonar poco realista, y es comprensible que genere frustración en mayor o menor medida.

Publicado en PSICOLOGIA Y MENTE

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