Mansplainig: cuando nos explican cosas que no pedimos

El hecho de que la palabra “mansplaining” sea una de las más buscadas en Google en los últimos años no es casualidad. Cuando nos explican cosas que ya sabemos (o de las que somos expertos) no es solo una pérdida de tiempo. Es también una forma de infravalorarnos y silenciarnos ante quien busca ejercer a toda costa su superioridad intelectual.

Curiosamente, este fenómeno es un hecho que las mujeres conocen muy bien y viven a diario. Al fin y al cabo, el término mansplaining o sus primos hermanos “manspreading” o “manologue” no son más que neologismos anglófonos para definir una dinámica que aparece con frecuencia. Es cuando un hombre actúa con condescendencia o paternalismo al explicarle algo a una mujer que esta ya sabe.

Podríamos decir aquello de que esto es algo que también hacen las mujeres; puede ser. Podríamos señala a su vez que es una dinámica que practican también los hombres entre ellos; es verdad. Ahora bien, lo cierto es que las evidencias están ahí, el mansplaining es una realidad ejercida con mayor frecuencia por parte de los hombres sobre las mujeres.

Un ejemplo, en el 2018, Kim Goodwin, una usuaria de twitter compartió en esta red un gráfico sobre cómo identificar el mansplaining. Lo hizo ante una demanda de sus colegas (hombres) quienes querían saber en qué momentos y situaciones se derivaba en ese comportamiento condescendiente.

Esa publicación se convirtió en viral y dejó aflorar una vez más, una realidad que tiene género.

Permite que te explique qué es el mansplaining…

No es una palabra de moda; hay investigación detrás. No es un capricho, una malinterpretación ni una manera de juzgar negativamente el comportamiento de algunos hombres. El mansplaining empezó a estudiarse a finales de los años 90 al intentar comprender el impacto de las interrupciones durante las conversaciones entre hombres y mujeres (Anderson and Leaper. 1998).

Fue en el 2008 cuando apareció por primera vez la descripción del mansplaining a través de múltiples artículos, siendo el más célebre el publicado por la escritora Rebecca Solnit en la revista Los Angeles Times bajo el ya célebre título Los hombres me explican cosas. Ahora bien, a pesar de la repercusión de esta realidad, hay un hecho innegable. Más allá de que este sea un término nuevo, describe algo que es realmente viejo.

El mansplaining es una invitación al silencio

La literatura académica lleva décadas documentando las diferencias de poder de género en la interacción verbal. De este modo, se suceden una serie de dinámicas que, por término medio, llevan a cabo en mayor grado los hombres que las mujeres. Son las siguientes:

  • Es más habitual que los hombres interrumpan de manera intrusiva la conversación que mantienen con una mujer (Anderson y Leaper, 1998).
  • Por otro lado, el mansplaining se da con mayor frecuencia en la esfera pública o en el ámbito laboral. Son lugares que, tradicionalmente, siempre le han pertenecido al género masculino. Esto hace que en muchos casos se pase por alto que una mujer sabe tanto de física, medicina, biotecnología, genética, robótica, etc., como un hombre. A pesar de ello, abundan quienes no dudan en explicar datos, detalles, aspectos e informaciones que las mujeres saben y dominan sobradamente.
  • Lo que lleva en cabo en realidad esta conducta es no escuchar a la mujer, no validar sus opiniones y, a su vez, explicar nuevamente lo que ella ya ha señalado previamente o que ya sabe.
  • Con ello, algunos hombres buscan imponer su superioridad intelectual, “invitando” a que ellas tengan que guardar silencio e inhibirse.

El mansplaining minimiza e infantiliza el rol de la mujer al ejercerse de manera paternalista y desplazarla a un segundo plano. Así, cuando un hombre le explica algo a una mujer de manera condescendiente está reforzando (queriendo o sin querer) los estereotipos de género sobre el supuesto menor conocimiento y capacidad intelectual de ellas.

¡Yo no hago eso! (¿estás seguro?)

“Yo no lo hago”, “¿es que ya no se puede hablar con las mujeres sin que nos tilden de machistas?”, “Pero vamos a ver, si domino y conozco un tema ¿no tengo derecho a comentarlo con una mujer?”. Estos son los comentarios más comunes que suelen expresar los hombres cuando se les habla del mansplaining. Lo cierto es que es un tema largamente polémico. Por ello, es importante matizar una serie de aspectos.

Explicar no es lo mismo que comentar

Lo más importante es saber diferenciar una explicación de una charla en la que comentar algo concreto. No es lo mismo explicar, por ejemplo, a una astrónoma qué son las estrellas binarias o por qué existen los agujeros negros que mantener una conversación fluida con ella en la que hablar y escucharse mutuamente sin que sea un monólogo doctrinario.

¿Te han pedido una explicación sobre algo concreto? Entonces no des la tuya

No hay que dar consejos a quien no los pide, como tampoco hay que dar explicaciones a quien no las necesita ni las demanda. Esta es la primera clave para no caer en el mansplaining gratuito. Si bien este principio puede aplicarse a cualquier ámbito, es algo que suele darse de manera habitual entre hombres y mujeres.

De pronto, ellas pueden verse en la situación de que un compañero de trabajo, amigo, vecino o cualquier desconocido les empiece a dar lecciones, sugerencias y directrices sobre un tema concreto.

Publicado en LA MENTE ES MARAVILLOSA

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