Claves psicológicas para mejorar la relación con tu cuerpo

¿Crees que tienes una buena relación con tu cuerpo? Muchas personas responderían esta pregunta tomando como base su opinión sobre su propia imagen física. Sin embargo, esta cuestión va mucho más allá, ya que el cuerpo no es algo que poseemos, es lo que somos. La forma en que lo miras, lo juzgas y lo atiendes es una declaración de intenciones hacia tu propio ser. Por ello, para mejorar la relación con tu cuerpo, has de empezar por reconectarte con él.

La forma de vida ha cambiado en los últimos tiempos: vivimos inmersos en un contraste: rutinas aceleradas y sedentarias. Y esto nos ha llevado a percibir al propio cuerpo como un extraño (no lo atendemos ni lo escuchamos) o como un enemigo (lo rechazamos y deseamos que cambie). Este es un fenómeno común en el que la mayoría de nosotros hemos caído. Sin embargo, estamos a tiempo de revertir esta situación.

¿Necesitas mejorar la relación con tu cuerpo?

Para identificar si realmente te relacionas de una forma saludable con tu cuerpo, pregúntate cómo le hablas normalmente. ¿Criticas su apariencia? ¿Rechazas algunas partes de él? ¿Le reprochas que duela o que no se ajuste a lo que tú deseas?

¿Cuántas veces te has mirado al espejo y le has lanzado palabras desagradables a tu reflejo? ¿En cuántas ocasiones te has quejado por tu poca resistencia física, porque siempre te sientes cansado o porque te duele el cuello?

Y en contraposición, trata de recordar la última vez que te sentiste agradecido por tu organismo, por todas las funciones que realiza cada segundo para mantenerte con vida. Intenta identificar cuándo te regalaste un cumplido, un baño relajante o un paseo por la naturaleza.

¿Crees que, si tu cuerpo pudiera hablarte, te diría algunas de las siguientes frases?:

  • Solo me alimentas para que sobreviva, me restringes la comida que necesito para funcionar porque solo te importa mi aspecto.
  • Me nutres de alimentos muy perjudiciales porque nunca tienes tiempo para preparar opciones más saludables.
  • No me permites moverme, estirarme o mantenerme activo. Pasamos la mayor parte del día sentados, encorvados, en una postura que me daña.
  • No me dejas recuperarme, ninguna noche dormimos lo suficiente.
  • Y a pesar de todo, me pides que rinda al máximo y me reprochas todo lo que hago para hacerte saber que necesito ayuda.

En realidad, tu cuerpo sí te habla. Te grita todo lo anterior cada día, pero no estás acostumbrado a escucharle.

Cómo mejorar la relación con tu cuerpo

Mejorar la relación con tu cuerpo es un proceso que requiere tiempo y constancia. Sin embargo, hay algunas pautas que puedes comenzar a implementar para lograrlo:

Presta atención al estado de tu cuerpo y a las sensaciones corporales.

Inmersos en el ajetreo diario, nos hemos acostumbrado a ignorar o confundir las señales que recibimos de nuestro organismo. Así, comienza por mantenerte en contacto con tu cuerpo y analizar lo que sientes.

Publicado en La Mente es Maravillosa

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