La felicidad está donde tu quieras

Ese estado de placer que nos embriaga en situaciones concretas es la felicidad. Todos quieren alcanzarla, saber cual es el secreto para conseguirla y experimentarla el máximo tiempo posible. Si pudiésemos, los seres humanos intentaríamos estar felices todo el tiempo, pero esto no es más que una idealización sin fundamento ni base en la realidad. La felicidad no es un estado emocional concreto, es una forma de vida.

La felicidad no se encuentra, se construye

La felicidad no hay que buscarla porque no existe en ningún lugar que implique búsqueda. Es decir, no está ahí afuera como muchas veces nos hacen creer. De alguna forma, la sociedad en la que nos ha tocado vivir, nos ha desvirtuado la brújula que nos lleva a la felicidad. Por lo que, en lugar de apuntar hacia afuera, como nos quieren hacer creer, la felicidad está dentro. La ‘felicidad’ externa solo son momentos placenteros fugaces.

El primer paso que necesitas dar para sentir más felicidad es precisamente no buscar esa felicidad. Cuando nos exigimos a nosotros mismos que “debemos ser felices” y no conseguimos serlo, nos frustramos y la frustración no es precisamente sinónimo de felicidad. Además, obsesionarnos con ser felices nos llena de ansiedad y desesperación y acaba convirtiéndose en una lucha.

Todo lo que pensamos que necesitamos que se sale de todo esto y provoca el que seamos más infelices. Esto no quiere decir que también encontremos placer en ello, pero han de ser solo deseos, no necesidades. El creer que lo tenemos que tener, cueste lo que cueste, nos pone ansiosos y si lo conseguimos y finalmente lo perdemos, ya que todo en esta vida es efímero, nos deprimimos.

Fuente: La Mente es Maravillosa

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