Reflexiones sobre Violencia de Genero

Un silencio de muerte reinaba en la cocina.

De repente, le agarró la cabeza y se la golpeó contra el plato, volvió a levantarla por los pelos y la echó hacia atrás, de tal modo que la silla se volcó y ella cayó al suelo. El hombre apartó los trozos de loza de la mesa y dio una patada a la silla. Ella se sintió mareada después de la caída. Era como si toda la cocina se hubiera puesto en movimiento. Intentó volver a levantarse, aunque sabía por experiencia que lo mejor era quedarse inmóvil, pero la había invadido un absurdo deseo de provocarle.

– Estate quieta, cerda – le gritó él, y cuando se puso de rodillas, se abalanzó sobre ella vociferando-: Así que quieres ponerte de pie?

La agarró del pelo y le estampó la cara contra la pared, y le dio una patada en el muslo, haciéndole perder el apoyo de la pierna; cayó de nuevo al suelo con un  alarido. Empezó a manarle sangre de la nariz y los oídos le pitaban tan fuerte que casi no oía sus gritos.

– Intenta levantarte ahora, puta de mierda – bramó el hombre.

Esta vez se quedó quieta, hecha un ovillo con los brazos protegiendo la cabeza a la espera de sus patadas. El hombre levantó una pierna y se la estampó en el costado. El dolor en el pecho le cortó el aliento. Se inclinó hacia ella y le agarró el pelo, levantándole la cabeza para escupirle la cara antes de golpear su cabeza contra el suelo.

– Puta de mierda – bufó el hombre. Luego se incorporó y observó la cocina donde todo estaba en completo desorden después de la agresión. – Mira como lo tienes todo, inútil – le gritó -. Pon todo esto en orden ahora mismo, o te mato !”.

Arnaldur Indridason, 2009: 93-94

Introducción

La escena transcurre en Grafarholt, una localidad islandesa, en los años cuarenta del siglo pasado. Sus protagonistas forman parte de la trama de “La mujer de verde”, novela policial que toma como eje principal  la relación entre un hombre y una mujer, signada por diversas formas de violencia  -física, emocional, psicológica- ejercidas por el marido sobre su mujer.

Si bien el fragmento pertenece al mundo de la ficción, probablemente se podría cambiar de geografía, de tiempo, de clase, de edad y aun mantener su verosimilitud como descripción del ejercicio de la violencia de un hombre sobre su mujer, en este caso, dentro de una pareja. Nos referimos a la manifestación de una forma específica de la violencia y de la agresividad: la ejercida contra las mujeres, la violencia de género.

En su tránsito desde la intimidad del espacio privado al mundo de los problemas públicos, estas violencias han sido objeto de múltiples abordajes en el campo de las ciencias sociales, desde los estudios antropológicos, psicoanalíticos, criminalísticos y hasta sociológicos. No obstante, como sugiere Moore (1994:138), la complejidad y multidimensionalidad del fenómeno han conspirado en la construcción de modelos explicativos que permitan  comprenderlo.

Desde una mirada de sociología histórica  – o de historia sociológica – Norbert Elías construye en “El proceso de la civilización. Investigaciones socio genéticas y psico genéticas” (1989) una teoría de la civilización occidental dentro de la cual propone modos de pensar las transformaciones en la agresividad y la violencia a partir de la íntima imbricación entre las estructuras sociales y psíquicas, en una perspectiva de larga duración.

En las líneas que siguen se intenta reflexionar sobre algunas aristas de este proceso, en particular sobre las transformaciones en la agresividad como componente de la civilización occidental pensadas desde la construcción de un orden de género patriarcal específico, al cual corresponden unas relaciones de género construidas sobre la base de la desigualdad, la jerarquía y la asimetría entre los géneros. Para ello, si bien Elías no incorpora en su análisis la variable género – como construcción social y cultural en relación al sexo biológico -, tanto los conceptos de figuración de proceso como el propio concepto de civilización se presentan extremadamente fértiles para seguir pensando en la violencia contra las mujeres.

Así, se vuelve recurrente la pregunta acerca del modo mediante el cual la estructura social incide en la estructura psíquica de hombres y mujeres para que se desarrollen y sostengan relaciones de género marcadas por la violencia.

Fuente: Unilimfr

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