Mujeres Inspiradoras: Raquel Vazquez

Raquel Vásquez, de 37 años es una de las lideresas de la comunidad indígena La Guadalupe, en el municipio guatemalteco de Santo Domingo (Suchitepéquez).  Se forjó como tal en la década de los 80, estando refugiada en México durante el conflicto en su país (1960-1996).  Al ver la situación que la población padecía por la falta de alimentos en los campamentos, se involucró en la organización de las mujeres quienes comenzaron a realizar actividades para paliar el hambre.

Una de las razones por las que Raquel Vásquez es una campeona del cambio es su defensa de los derechos de las mujeres, pues fue una de las pocas personas que se involucró en la negociación de las condiciones que ellas exigían para el retorno a Guatemala y para el posterior reasentamiento tras el conflicto. “Todos los seres humanos tenemos la capacidad de pensar, de hacer, de actuar, de vivir sin que nadie ni nada nos ate.  Las mujeres muchas veces no nos percatamos y creemos que tenemos que soportar maltratos y discriminaciones, pero debemos liberarnos de todo esto”.

Finalmente, se reubicaron en La Guadalupe y las mujeres lograron la copropiedad de las fincas. Implementaron proyectos productivos para asegurar su empoderamiento económico, pero se toparon con el machismo. No obstante, tras ver los resultados del trabajo de las mujeres, los hombres se convencieron de que ellas también deben decidir sobre el uso y beneficio sobre la tierra obtenida. “No es suficiente que las mujeres aparezcan en el título de propiedad sino que deben ejercer su derecho pleno a decidir sobre la tierra y su alimentación”, afirma.

Hoy Raquel es la coordinadora general de la Alianza de Mujeres Rurales. Y también es una campeona del cambio en este campo porque cada vez hay más mujeres de todo Guatemala que se unen a esta organización para defender el derecho a decidir sobre la tierra y los recursos naturales.

El problema más grave que afecta a las mujeres rurales es el acaparamiento de tierra para monocultivos como palma aceitera y la caña de azúcar. Este problema sumado a los efectos del cambio climático -como inundaciones- y al alza de los precios de los alimentos da como resultado una grave inseguridad alimentaria que afecta a todas las familias de La Guadalupe.  Pero Raquel no desiste de su lucha y sigue realizando incidencia en el Estado para lograr la aprobación e implementación de políticas, programas y proyectos que beneficien a la producción campesina de alimentos y satisfagan las necesidades de las mujeres. Así como para combatir el alza en los precios de los alimentos, reducir el impacto de los agro-negocios y garantizar el respecto de los derechos de las mujeres.

15 octubre 2011. Mujeres demandan tierra frente al Palacio Nacional de Guatemala.

Pero sus sueños van más allá pues ella desea seguir contribuyendo a la formación de las mujeres rurales, involucrar a jóvenes en la organización para renovar los liderazgos y lograr la integración de más organizaciones de mujeres para darle continuidad a la lucha emprendida.

“Nosotras estamos convencidas -y ya nos dimos cuenta- de que desde la Alianza tenemos que trabajar para sacar a las familias de la situación en la que están.  Dejar de trabajar es como renunciar a esa lucha que yo he llevado durante más de 17 años.  Eso es lo que nos motiva a seguir participando e incidiendo para que algún día se puedan obtener los cambios.  Las mujeres no podemos quedarnos sólo en la milpa, hay necesidad que las mujeres tengamos una vida mejor”, finalizó.

Fuente: Intermon Oxfam

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